Contexto
La situación del medio ambiente en la República Dominicana es preocupante. La deforestación en las montañas amenaza nuestras fuentes de agua y esto se agrava aun más al desaparecer los bosques que protegen los suelos de nuestras cuencas fluviales.
El tratamiento de las aguas residuales y de los residuos sólidos es deficiente en prácticamente todo el país, aumentando de manera extrema en las grandes ciudades.
La sobreexplotación de nuestras aguas costeras, con la sistemática destrucción de la fauna de los arrecifes coralinos es habitual.
La presión de la agricultura de subsistencia, las empresas mineras y los desarrolladores inmobiliarios sobre muchas de nuestras áreas protegidas las tienen en grave riesgo de sufrir menoscabos irreparables.
Todo este problema se agrava aun más debido a la falta de inversión estatal y de voluntad política para solucionar los problemas ambientales del país.
El tratamiento de las aguas residuales y de los residuos sólidos es deficiente en prácticamente todo el país, aumentando de manera extrema en las grandes ciudades.
La sobreexplotación de nuestras aguas costeras, con la sistemática destrucción de la fauna de los arrecifes coralinos es habitual.
La presión de la agricultura de subsistencia, las empresas mineras y los desarrolladores inmobiliarios sobre muchas de nuestras áreas protegidas las tienen en grave riesgo de sufrir menoscabos irreparables.
Todo este problema se agrava aun más debido a la falta de inversión estatal y de voluntad política para solucionar los problemas ambientales del país.
Propuesta
Para lograr encaminar de manera definitiva la protección del medio ambiente en la República Dominicana es imprescindible dotar al Ministerio de Medio Ambiente de medios económicos y humanos para afrontar su trabajo.
Además se debe apoyar a quienes realizan esta tarea desde todos los ámbitos del estado, empezando por el ejército, la policía y la judicatura. Por otra parte hay que educar a la población en la enorme importancia que tiene para la supervivencia de la nación el cuidado del medio ambiente.
También es fundamental preparar un Plan Nacional de Ordenamiento Territorial que contemple reglas claras para el aprovechamiento de la tierra y lineamientos legales precisos para manejar los residuos líquidos y sólidos en todas las poblaciones del país.
Hay que reforzar la institucionalidad del estado dominicano y garantizar el cumplimiento de las leyes ambientales a todos los niveles.
Además se debe apoyar a quienes realizan esta tarea desde todos los ámbitos del estado, empezando por el ejército, la policía y la judicatura. Por otra parte hay que educar a la población en la enorme importancia que tiene para la supervivencia de la nación el cuidado del medio ambiente.
También es fundamental preparar un Plan Nacional de Ordenamiento Territorial que contemple reglas claras para el aprovechamiento de la tierra y lineamientos legales precisos para manejar los residuos líquidos y sólidos en todas las poblaciones del país.
Hay que reforzar la institucionalidad del estado dominicano y garantizar el cumplimiento de las leyes ambientales a todos los niveles.
Acciones concretas
Crear un cuerpo de funcionarios profesionales que manejen las cuestiones ambientales del país cuya posición y lineamiento de trabajo no dependan de los cambios políticos.
Preparar de inmediato el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial.
Impartir una materia que contemple todos los aspectos medioambientales para en las escuelas e institutos de la nación.
Poner en valor, generar investigaciones científicas y en la medida de lo posible poner en uso público el mayor número de unidades de conservación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
Incrementar la inversión pública en los programas nacionales de reforestación y dirigirlos especialmente a las cuencas de los ríos y a la zona fronteriza.
Preparar de inmediato el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial.
Impartir una materia que contemple todos los aspectos medioambientales para en las escuelas e institutos de la nación.
Poner en valor, generar investigaciones científicas y en la medida de lo posible poner en uso público el mayor número de unidades de conservación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
Incrementar la inversión pública en los programas nacionales de reforestación y dirigirlos especialmente a las cuencas de los ríos y a la zona fronteriza.





